Cantor a quien una voz lo llamo al formal sector
El creía que allí, en símbolos que permanecían sin cuestión, se ocultaba
en sí mismos unas semillas de conocimiento de gran complejidad, con frutos de
gran comprensión
En el infinito, sin pensar en el deber convenido de no entrometerse en
esos asuntos que solo le competen al ser creador, el cual mantenían en su época
con respeto y con temor, cantor incursiono
Mas la voz que lo llamo era la misma que llevo antes a las regiones
extremas o incluso a la no-región a muchos otros a los cuales los sedujo
a la sin razón
Pues esa voz no era más que el murmullo del vacío que llevo aquel, veneno
silbido, a la misión suicida del saber, mas era solo un silbido, el mismo
que otros, suave y juguetonamente agrandaron , recortaron y transformaron en
una armoniosa canción.
Lo cual el mismo cantor se lamentó, el olvidar el juego, por la verdad y
su vida, solo con fe ciega a las matemáticas dedicar, sin, el, su don musical
cultivar
Cantor, quien por contar, no canto
Y si, llego al infinito de infinitos, pero al parar allí solo se dio
cuenta que sin cantar, cada infinito era infinitamente más vacío que el
infinito anterior
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